Una de las sorpresas que me dejó la 88 entrega de los premios de la Academia fue la ganadora a mejor película: Spotlight.

Y es que si ya vieron Zootopia, deben saber que cuando anunciaron que Spotlight ganaba me sentí como la conejita Judy. Mi mente mexicanita no se esperaba que ganara porque en mi pueblo no es nada común que premien al periodismo.

Ojo, yo quería que ganara sólo no esperaba que pudiera pasar. Yo pensaba que ganaría Revenant o The Danish Girl, y cuando anunciaron Spotlight sentí que un balde fe agua fría caía sobre mí y todo fue más claro.

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Obviamente Spotlight debía ganar, habla de un problema contemporáneo y es un homenaje a todos los verdaderos periodista que no les importa ponerse al tú por tú con una institución como la iglesia con tal de dar a conocer la verdad y ayudar a las víctimas.

¿Por qué creo que deberíamos aprender más de esta película?  Es simple, México se encuentra en el 4to lugar con más periodistas muertos a nivel mundial. Con más de 80 muertos y 17 desaparecidos, una cifra nada alentadora que no nos permite realizar periodismo de calidad.

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Porque al menos por mi parte tengo miedo a ejercer peridosimo, miedo a salir, miedo a viajar en transporte público, miedo a que mi familia salga y no vuelva y puedo asegurar que tú, que estás leyendo esto también tienes miedo. Y es que no se puede confiar en nadie; la policía es tan corrupta como el gobierno y de acuerdo con Spotlight como la iglesia.

Esta película nos muestra una carade la iglesia que los feligreses prefieren ignorar y olvidar. No digo que esté mal tener fe, pero está mal ignorar los hechos.

Y en nuestro país, un país tan católico es difícil sacarlos de su fanatismo por lo tanto el gobierno sabe como hacerlo feliz: trayendo al Papa.

Y es seguro que la visita del Papa a México fue una burla a todos los problemas con los que tenemos que lidiar a diario, porque mágicamente las calles por donde pasaría estaban arregladas, mínimas fugas de gas que en otro momento fueron ignoradas mandaron ser tapadas de inmediato, Ecatepec parecía un municipio seguro.

El Papa no quiso reunirse con los padres de los normalistas de Ayotzinapa, algo normal, porque si tuviera que reunirse con todas las víctimas todos estaríamos formados porque desgraciadamente nadie se salva de la desgracia que hunde este país.

Y bien, después de desahogar todos mis traumas de vivir en un país en decadencia, no sólo los invito a ver Spotligh, los invito a no dejarse llevar, a ser más observadores. El tener fe no tiene que ser síntoma de no tener un pensamiento crítico. Se puede tener fe y no dar por sentado los discursos de las instituciones.

Hay que pensar más:  ver más Spotligh y ver menos bax.