Cuando vi el trailer de esta película me dije: “Debes ser valiente e ir a verla, se ve que puede ser buena”
Sinceramente toda esta onda del suspenso, los gritos y la sangre no son lo mío pero vaya que que quería ver Terror en la Oscuridad.

La premisa: El 10% de los raptos de bebés suceden cuando la mamá aún está embarazada… Sara, una mujer sorda y viuda que está a punto de dar a luz se enfrenta a una loca que la secuestra en su propia casa y que quiere abrirla para sacarle a su bebé y raptarlo.

Todo comienza bien, el hecho de que el personaje principal no pueda escuchar le da al filme momentos de desesperación e impotencia en los que llegas a conectar y sentirte parte de las situaciones.

Terror en la oscuridad también tiene esos momentos clichés comunes en una película de suspenso, en los que sabes que sucederá algo que te hará sobresaltarte y sin embargo no apartas la vista de la pantalla.

Y la coprotagonista nos regala varias miradas y acciones que si bien no te quita el aliento del susto si podría ponerte la piel chinita del susto por unos minutos

Entonces si todo suena bien ¿Cuál es el fallo de la película? Simple: “Sus intentos de giro de tuerca”
En varias situaciones pasa algo que seguramente no esperabas y en lugar de que sea una grata sorpresa se convierte en algo tan desesperante, incoherente y absurdo que si lo tomas de la mejor manera terminas riendo, pero… no creo que se haya planeado con el fin de causar gracia.
A esto podemos agregarle que la “villana” parece ser inmune a todo lo que le pueda ocurrir, no habrá poder humano que pueda derrotarla y  esto sólo hace que todo parezca menos real de lo que ya es.

Y el final… mejor ni toquemos ese tema para no entrar en spoilers. Pero esos sí, se advierte que el final es todo lo que no se espera y lo que hubiera sido mejor que no pasara.