Steven Spielberg está de vuelta, en esta ocasión con un largometraje basado en hechos reales y con un elenco de 10, nada más y nada menos que Meryl Streep, Tom Hanks, Sarah Paulson, Bob Odenkirk  entre otros grandes talentos de la industria.

Los oscuros secretos del pentágono -por su nombre en español- nos cuenta la historia de Estados Unidos, 1971. El director del Washington Post Ben Bradlee (Tom Hanks) y la editora Katharine Graham (Meryl Streep) descubren una filtración con documentos que demostraban que la administración del presidente Lyndon B. Johnson había mentido a los ciudadanos sobre la guerra de Vietnam. Así que en con  las amenazas del gobierno de demandarlos y destruir el Washington Post encimas, los periodistas y editores se encuentran entre la espada y la pared de no saber si publicar tremenda información.

Las películas basadas en hechos reales normalmente nos presentan la historia con algunas modificaciones para hacerla más espléndida y el público logre conectar mejor con los personajes y la trama y tal parece que ese no es el problema en esta cinta ya que en ningún momento la historia santifica a los personajes.

La fotografía, encuadres y score sin duda hacen de esta película un filme muy completo e inclusive complejo de realizar, al ser una historia real podría ser complicado jugar con la cámara y los ángulos, pero estamos hablando de Steven Spielberg, para ese hombre y su equipo al parecer no hay imposibles, quienes en este filme logran una composición deleitable e inclusive nos regalan un plano secuencia que le da una emoción especial a la historia.

Al revisar el reparto y las nominaciones que estos grandes han recibido es normal preguntarse si de verdad se las merecen, la respuesta: TOTALMENTE. Meryl maneja varios matices de mujer indecisa hasta convertirse en la cabeza irrevocable del periódico. Y en cuanto a Tom Hanks su personaje y  su interpretación son la cara del periodismo que tanto necesitamos.

Y ya entrados en materia, la manera en que manejan el periodismo y su importancia es de lo más alentador y emocionante de la cinta, inclusive pareciera que el periodismo es un personaje tangente.

El único problema al que podemos enfrentarnos al ver The Post es a su inicio un tanto lento que podría parecer algo pesado.