El cine mexicano sigue apostando por la comedia, y este fin de semana llega a los cines Hasta Que La Boda Nos Separe…

Daniel y su prometida planean una boda de en sueño, pero por alguna razón incomprensible “el rico padre de la novia” se niega a desembolsar más de lo necesario y es en este punto cuando Daniel y María deciden hacer dos bodas…

La película está grabada como si fuera un video casero. Esto porque de acuerdo con la historia es el hermano de Daniel el encargado de retratar todos los momentos previos a la boda y el día de la boda. Así que constantemente nos encontramos con tomas mareadoras, mal enfocadas, y mal grabadas, pero vamos, como dicen, todo es parte del show.

En cuanto a los chistes y la comedia, Hasta Que La Boda Nos Separe cuenta con un menú de chistes nada finos pero que al parecer eficaces que harán que el público suelte carcajadas genuinas. Y vaya, no tengo problema con que la comedia sea tan simple de nuevo, esto es parte del show.

Los problemas que me incomodan a mí no son los chistes simplistas y el volver a poner a pelear a las clases sociales -la familia de Maria tiene dinero, la de Daniel no- sino que nos parezca normal e inclusive gracioso que los invitados “se propasen” con las damas de honor y las meseras, que los niños hagan “bromas “ de secuestros, que un exconvicto cargue con un arma, golpee al DJ solo por no ponerle una canción y después “accidentalmente” le dispare al padre de la novia… ¿no les preocupa que nada de eso es ficción porque de verdad así está nuestra sociedad? y peor aún ¿no les asusta que normalicemos estas situaciones en una película y peor aún que las veamos chistosas? Perdonen si soy la aguafiestas de la boda, pero a mí si me pone mal esto.

Sé que quizá estoy siendo demasia exigente y que quizá Hasta Que La Boda Nos Separe es esa película en la que debes desconectar tu cerebro y sólo reir sin prestar atención a los alrededores.