El mundo del entretenimiento ha cambiado en los últimos años cuando el concepto de lo políticamente correcto se asentó.

Somos la generación que creció viendo South Park y Los Simpson, entonces ¿Por qué somos tan chillones? La generación Z es representante de lo políticamente correcto y la generación Millenial es la que se sube a cualquier tren con tal de sobresalir o tener algo que decir.

No nos hagamos, es un hecho que ya no hay cosa que no ofenda a nadie en esta vida. Esto ha repercutido tanto en el mundo del entretenimiento que hay una interesante moda en el cine y series, cambiar el aspecto de un personaje pelirrojo a un personaje afroamericano, por ejemplo:

Hemos llegado al punto en el que los actores dicen que no todo se limita a personajes blancos heterosexuales, lo sabemos y estamos de acuerdo en ello. De hecho hay cientos de personajes en los cómics, videojuegos y películas animadas de todos colores y sabores ¿Por qué el afán de cambiar el producto origen? Una teoría interesante es que se demuestra ser racista cuando se tiene la necesidad de incluir un personaje de cualquier etnia con tal de cumplir, pues en teoría si notas que no tienes ese personaje significa que lo estás buscando.

Recordando nuevamente a South Park, remontémonos al episodio 08 de la temporada 4 donde Cheff se vuelve loco porque la bandera del pueblo es racista, según él, y los niños deben debatir su cambio, en este momento todos descubren algo sorprendente, ellos no se habían percatado del racismo, ellos sólo creían que era violenta ¿Cuál es el punto? El punto es que el racismo sólo está ahí si lo señalas, así pues técnicamente cambiarle la piel o etnia a un personaje que ya es de una manera se convierte precisamente en racismo porque al querer cumplir una agenda estás diciendo “hey miren que incluyente soy, cambié un héroe blanco heterosexual por un vietnamita transexual nacionalizado mexicano y 7 dedos”.

Las redes sociales son un arma de doble filo en estos casos, Brie Larson, quién recientemente interpretó a Capitana Marvel se metió en un lío por decir que quería ser entrevistada por más personas, no sólo por gente blanca heterosexual, mientras que en el otro lado de la moneda, Tom Holland fue duramente criticado por decir que estudiaba ballet para pasar tiempo con chicas y no porque fuera homosexual.

Nada nos tiene contentos, está bien pedir inclusión, nadie dice que no, pero la manera en la que se está haciendo es con el propósito de crear polémica y el producto sea consumido por morbida curiosidad.

El live action de Mulán se enfila en esta dirección mientras que Netflix nos trajo una extraña adaptación de L de Death Note, nos dijeron que un L afroamericano era políticamente correcto hasta que lo pusieron a correr con un arma Y NO ES ALGO GRACIOSO (Tal vez fue un meme), pero se logró justo lo que se quería evitar y eso era crear clichés sobre la gente afroamericana.

Quién diga que la etnia o preferencia sexual de un personaje no afecta a la historia debe considerar con detenimiento sus palabras pues yendo a la vida real tu etnia y tus preferencias determinan el tipo de vida que llevas ¿O de verdad piensan que un Capitán América latino hubiera funcionado?

No se trata de excluir o incluir se trata de no vender una agenda sino historias, que es por lo que la gente paga su entrada al cine o comienza una nueva serie. En resumen: Ya fue suficiente.