No hay duda de que la cinta Cats dio mucho de que hablar desde que estrenó su primer tráiler. Los efectos visuales y escenografías inmediatamente fueron encasillados como grotescos y ni después de que la cinta llegara a la pantalla grande se logró quitar esa percepción.

Este repudio hacia la adaptación de uno de los musicales más importantes de Broadway puede atribuirse a que era innecesario mostrar a un grupo de talentosos y reconocidos actores “intentando” actuar como gatos/humanos mientras son cubiertos por efectos visuales que dejan mucho que desear, y que, si pones la suficiente atención puedes ver cómo se mueven de su posición inicial cada que hacen un gesto diferente.

Las música, siendo de lo más rescatable, termina por pasar a segundo plano y es tremendamente molesta cuando lo tuyo no son los musciales, y menos este tipo de musical meloso en el que cada palabra que sale de los personajes es una melodía aguda.

No se logra conectar en ningún momento con ninguno de los gatitos y por el contrario podría causarte pesadillas el ver actores en “traje” de ratones bailando junto a Rebel Wilson. 

Mucho se habló de la participación de Taylor Swift en este musical, y por quien debo admitir que fui a ver la cinta, y en más de un medio se aseguró que la intérprete de Lover no había logrado levantar la película… Una acusación absurda dado a que sólo aparece 8 minutos y su personaje desde el guion es prescindible hasta el punto de que aparece de la nada y se vuelve irrelevante para la supuesta trama, terminando por sugerir que crearon una secuaz de villano sólo para atraernos a los fanáticos de la cantante.

Dicen que todos los gatos caen de pie, desafortunadamente, estos se han estampado contra la desgracia.

 

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