El género de terror es uno de los más complicados de lograr en el ámbito cinematográfico. En los últimos años, los amantes de este tipo de películas no han quedado satisfechos con las diferentes propuestas que se han proyectado en pantalla grande, Gretel y Hansel podría ser la siguiente decepción para quien vaya buscando algunos sustos y sobresaltos.

Gretel y Hansel prometía una nueva versión del cuento infantil, una espeluznante en que la bruja devora niños sería el gancho perfecto para conducir la historia hacia lo tétrico y terrorífico.

A pesar de sus esfuerzos, la película más que espeluznante termina por ser creepy, y no es un buen sentido sino en uno aburrido en el que terminan por ofrecer una historia diferente a la prometida en el trailer.

Toman un sentido feminista, que se percibe desde el nombre, no estoy segura de qué tan bueno me parece. La trama gira en torno a una premisa liberal en que las mujeres independientes son encasilladas como brujas… es una perspectiva interesante pero que no termina por embonar con el terror que se supone debían provocar.

El sueño y desinterés se irá adueñando poco a poco del espectador quien perderá el interés después de darse cuenta de que lleva una hora viendo una película en la que no ha pasado nada. Muchas son las oportunidades y las herramientas que tiene la producción para seguir por vertientes interesantes, atmósferas adecuadas y actuaciones decentes; sin embargo, no terminan por elegir una y este revoltijo de “magia oscura” termina por ser inconsistente y sin importancia.

El final contiene un discurso importante sobre el desapego, la independencia y las decisiones pero que se ve perdido en su previo.

Gretel y Hansel es todo menos una película de terror.

 

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